Retratos que sí hablan de ti

¿Qué es un retrato? Según el diccionario la palabra retrato se asocia a pintura. Pero no vamos a pintar nada y te explico porqué.
Verás, te cuento algo muy breve.
Marzo del 2025. Subí a casa de una Fallera Mayor justo antes de la Ofrenda. Al abrir la puerta Juan Carlos me quedé como un ciervo en la carretera al darle las largas. Igual. Me recibió con un atuendo que no pasaba desapercibido. En ese momento un fotógrafo ve la foto.
Días después en el estudio le hicimos la foto que ves arriba.
A eso aspiramos. Ya sea para una foto para una plataforma de trabajo, no vamos a decir Link… porque no da un euro, como si es para colgarla en el comedor. La cuestión es que si la ves en el móvil no deslices hacia arriba y si está impresa te tomes un tiempo en observarla.

No todos los días te cruzas con alguien que te mira así.
Y mucho menos, que se deje mirar.
Eso es un retrato. Uno de verdad. De esos que no se hacen con filtros ni poses raras.
Se hacen cuando la persona se olvida que está posando delante de una cámara, o al menos está tan a gusto que se le olvida.

No «necesitas» una sesión de fotos, pero sí una excusa para que dentro de un tiempo mires la foto y recuerdes ese momento.

Y sí, puedes hacerla con el móvil si lo deseas, o con tu primo que entiende de fotos o con una app de esas que te ponen mil filtros. Pero tú y yo sabemos
que eso no es un retrato. Al menos uno de verdad.
Aquí hacemos fotos que no caducan.
Que no se deslizan.
De las que se cuelgan.
Y no solo en la pared.


Estamos a un mensaje que justo se escribe aquí debajo, para que tengas una foto muy parecida. ¿Cómo? Muy fácil, rellena el formulario, dime la idea que llevas en mente y el resto lo pongo yo, hasta la cámara.
